Hoy os enseñamos un making of cómo llevamos a cabo la siguiente sesión de fotografías de una deliciosa mousse de turrón de la Pastisseria Sant Llehí.

Para realizarla usamos nuestro objetivo 100mm macro (del cual os contamos ya algunas cositas en esta entrada). La gran ventaja que nos ofrece el 100mm macro es que reduce sustancialmente la profundidad de campo y, por lo tanto, da un desenfoque bastante atractivo al fondo de la imagen.

Aquí arriba podéis observar un esquema sobre el tratamiento que hemos dado a la luz, un factor esencial en fotografía gastronómica. La luz principal de esta fotografía es la véis a la izquierda del eje que forman la cámara y la mesa, y se trata de un flash a través de un difusor que da luz general a la escena: tanto a la mesa como a la elaboración. Esta luz nos ayuda a dar el degradado suave que podéis ver sobre la mousse, y además sirve para definir su contorno y explicar la forma cilíndrica de la pieza.

La luz posterior, al fondo del set y a la derecha del eje que forman la cámara y la mesa, viene de un flash con una ventana de 60×60 centímetros, y da a la mousse el reflejo brillante que se observa en la parte derecha y termina de perfilar su contorno, así como el de la decoración realizada con frutos del bosque.

¡Buen provecho!