En 365mm echamos de menos el verano. Tanto es así que hace unos días, en pleno mes de enero, decidimos crear un microclima estival para retratar una serie de deliciosos cocktails. Hoy queremos explicaros cómo relizamos esta serie con pelos y señales.

Como véis en las imágenes, realizamos la sesión en una localización exterior. La luz del sol, aunque a ratos el cielo estuvo nublado, dió la iluminación general a la escena. Se trata de una luz muy plana que tuvimos que contrarrestar con una nueva fuente de iluminación, hecho que crea la dificultad añadida de combinar la temepratura de color del sol con la de la luz artificial de uno o divesos flashes, como en nuestro caso. En pocas palabras, la luz del sol es como un flash loco: reacciona de maneras inesperadas y varía de intensidad de un momento al otro.

Aquí podéis ver el esquema de iluminación que usamos para esta serie:

El flash que veis tras la mesa, a la derecha del esquema, fue el que dio el brillo a los cocktails y que generó la luz dura, contrastada, y las sombras que veis en las imágenes de esta serie. Con este flash pretendíamos simular la luz directa del sol para dar énfasis a esta sensación estival de la que os hablábamos.

Por último, añadimos el flash que véis a la derecha del esquema ante la mesa, que sirvió para iluminar la parte frontal de los cocktails y darle más vida a los colores. En algún caso, además, añadimos un reflector a la izquierda del cocktail para rellenar aún más algunas sombras que nos molestaban.

En cuanto a las ópticas, realizamos esta sesión usando un objetivo 85mm, aprovechando la poca profundidad de campo que nos ofrece.

Esperamos que os haya sido útil esta pequeña explicación.

¡Salud!

PS: ¿Os suenan los hielos que veis en este gintonic? ?